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21
abr.

 

 

Es evidente que el escenario en el que tendremos que actuar en los centros fitness, cuando podamos volver a una vida social más o menos normal, será bastante diferente de lo que teníamos antes del COVID-19. Si dejamos por el momento de lado las medidas económicas y las ayudas que nuestro sector, como otros, necesitará para recuperar los ingresos perdidos y que probablemente necesitarán mucho tiempo para que se recuperen completamente, y nos fijamos en el ambiente físico y emocional en el que operaremos, destacan en especial dos factores que afectarán directamente a nuestros clientes:

  •       El distanciamiento social (ambiente físico)
  •       El miedo al contagio (ambiente emocional)

Distanciamiento social

Nos obligarán (y no es una queja sino una directa consecuencia de las buenas prácticas que permitirán mantener a raya el numero de contagios) a llevar una mascarilla y a estar como mínimo a 1 metro y medio el uno del otro. Eso significa que para un espacio limitado, como es el de un gimnasio, el aforo máximo, que antes se venía midiendo en términos de seguridad en caso de evacuación, necesitará una revisión a la baja muy importante. En pocas palabras, no podrán entrar tantas personas como antes. Probablemente en algunas horas del día eso no sea un problema, pero sí que lo es en las horas punta cuando todo el mundo suele ir a entrenar. La solución al problema afecta a muchos espacios de nuestros centros, pero veamos dos en especial: 

SALA FITNESS

Las maquinarias tendrán que estar más separadas la una de las otras para que la gente se quede a una distancia de seguridad. Eso supone una redistribución y un estudio de los espacios para que los movimientos entre ellas sean fluidos. Si el aforo máximo de mi sala disminuye, es evidente que algunas máquinas ya no las necesite.

Una posibilidad es considerar la sala fitness como una piscina con sus calles. En cada una no puede nadar más de un numero definido de personas. De la misma forma, se podría dividir la superficie de la sala fitness en zonas (físicamente se pueden limitar con señales en el suelo de fácil aplicación y virtualmente con un instrumento que te permita mapear subzonas incluyendo además una reserva

CLASES DIRIGIDAS

Aquí el problema es parecido, con que pongamos un número de reservas limitado al numero máximo de personas que puedan estar simultáneamente en la clase, y para mayor seguridad, podríamos aplicar una cuadrícula con cinta en el suelo para que cada persona se quede en su espacio a lo largo de la clase.

 

Miedo al contagio

Habrá que tener en cuenta que las personas más sensibles y vulnerables frente al miedo al contagio, es probable que no quieran permanecer mucho tiempo en un lugar cerrado con otras personas, y menos aún haciendo deporte. También los que menos afición tenían al ejercicio, los que tenían un abono pero que ya iban al gimnasio una vez cada dos semanas, serán los que dejarán de ir del todo. Por último tenemos a esa población que sí quiere entrenar, pero no está dispuesta a correr el riesgo y además nunca ha encontrado eficaz y cómodo desplazarse para ir al gimnasio. Este tipo de cliente podría encontrar en los entrenamientos online su producto favorito.

Durante el confinamiento se ha visto aumentar el interés para el home training, incluso muchos se han comprado herramientas para poder hacer los ejercicios desde su propio salón. Allí está un mercado, que no es nuevo, pero cuya necesidad no había llegado a satisfacerse. Los entrenamientos online tanto en un formato 1:1 o en pequeños grupos se pueden, hoy en día, con la tecnología existente, proporcionar de forma sencilla y controlada, directamente desde el software de gestión de tu centro, ofreciendo también pagos online y disminuyendo por lo tanto los tiempos de gestión. Los entrenadores personales o los grupos de funcional tienen la ventaja de poder utilizar una herramienta que permite comprar, reservar y desarrollar la sesión desde el mismo software de gestión. El cliente se entrena, el trainer trabaja, el gimnasio sigue proporcionando un servicio de alta calidad. Todos satisfechos y sin ninguna interacción física.

Y de eso se trata ahora, seguir ofreciendo un servicio que genere ingresos durante el cierre. ¿Y después? Mantener el canal ya que esta crisis nos está mostrando un camino: la digitalización del servicio fitness es necesaria y nos permite abrir nuevos canales de venta y de prestación de servicio.

 

Autor: Manuela Callea Senior Business Development Fitness and Wellness en SPORTRICK

Gestionar el espacio fintess después del COVID-19

 

 

Es evidente que el escenario en el que tendremos que actuar en los centros fitness, cuando podamos volver a una vida social más o menos normal, será bastante diferente de lo que teníamos antes del COVID-19. Si dejamos por el momento de lado las medidas económicas y las ayudas que nuestro sector, como otros, necesitará para recuperar los ingresos perdidos y que probablemente necesitarán mucho tiempo para que se recuperen completamente, y nos fijamos en el ambiente físico y emocional en el que operaremos, destacan en especial dos factores que afectarán directamente a nuestros clientes:

  •       El distanciamiento social (ambiente físico)
  •       El miedo al contagio (ambiente emocional)

Distanciamiento social

Nos obligarán (y no es una queja sino una directa consecuencia de las buenas prácticas que permitirán mantener a raya el numero de contagios) a llevar una mascarilla y a estar como mínimo a 1 metro y medio el uno del otro. Eso significa que para un espacio limitado, como es el de un gimnasio, el aforo máximo, que antes se venía midiendo en términos de seguridad en caso de evacuación, necesitará una revisión a la baja muy importante. En pocas palabras, no podrán entrar tantas personas como antes. Probablemente en algunas horas del día eso no sea un problema, pero sí que lo es en las horas punta cuando todo el mundo suele ir a entrenar. La solución al problema afecta a muchos espacios de nuestros centros, pero veamos dos en especial: 

SALA FITNESS

Las maquinarias tendrán que estar más separadas la una de las otras para que la gente se quede a una distancia de seguridad. Eso supone una redistribución y un estudio de los espacios para que los movimientos entre ellas sean fluidos. Si el aforo máximo de mi sala disminuye, es evidente que algunas máquinas ya no las necesite.

Una posibilidad es considerar la sala fitness como una piscina con sus calles. En cada una no puede nadar más de un numero definido de personas. De la misma forma, se podría dividir la superficie de la sala fitness en zonas (físicamente se pueden limitar con señales en el suelo de fácil aplicación y virtualmente con un instrumento que te permita mapear subzonas incluyendo además una reserva

CLASES DIRIGIDAS

Aquí el problema es parecido, con que pongamos un número de reservas limitado al numero máximo de personas que puedan estar simultáneamente en la clase, y para mayor seguridad, podríamos aplicar una cuadrícula con cinta en el suelo para que cada persona se quede en su espacio a lo largo de la clase.

 

Miedo al contagio

Habrá que tener en cuenta que las personas más sensibles y vulnerables frente al miedo al contagio, es probable que no quieran permanecer mucho tiempo en un lugar cerrado con otras personas, y menos aún haciendo deporte. También los que menos afición tenían al ejercicio, los que tenían un abono pero que ya iban al gimnasio una vez cada dos semanas, serán los que dejarán de ir del todo. Por último tenemos a esa población que sí quiere entrenar, pero no está dispuesta a correr el riesgo y además nunca ha encontrado eficaz y cómodo desplazarse para ir al gimnasio. Este tipo de cliente podría encontrar en los entrenamientos online su producto favorito.

Durante el confinamiento se ha visto aumentar el interés para el home training, incluso muchos se han comprado herramientas para poder hacer los ejercicios desde su propio salón. Allí está un mercado, que no es nuevo, pero cuya necesidad no había llegado a satisfacerse. Los entrenamientos online tanto en un formato 1:1 o en pequeños grupos se pueden, hoy en día, con la tecnología existente, proporcionar de forma sencilla y controlada, directamente desde el software de gestión de tu centro, ofreciendo también pagos online y disminuyendo por lo tanto los tiempos de gestión. Los entrenadores personales o los grupos de funcional tienen la ventaja de poder utilizar una herramienta que permite comprar, reservar y desarrollar la sesión desde el mismo software de gestión. El cliente se entrena, el trainer trabaja, el gimnasio sigue proporcionando un servicio de alta calidad. Todos satisfechos y sin ninguna interacción física.

Y de eso se trata ahora, seguir ofreciendo un servicio que genere ingresos durante el cierre. ¿Y después? Mantener el canal ya que esta crisis nos está mostrando un camino: la digitalización del servicio fitness es necesaria y nos permite abrir nuevos canales de venta y de prestación de servicio.

 

Autor: Manuela Callea Senior Business Development Fitness and Wellness en SPORTRICK

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